Jugar es intentar esconderse para luego salir del escondite. Es tener mil vidas. Es salvar al mundo y que nadie conozca tu identidad. También es ponerse contento porque en el último minuto un amigo nos salvó. Jugar es hacer que un cartón sea un refugio, un auto, un avión o lo que necesites. Es llegar a lo alto de un árbol, caerse y querer subir de nuevo. Jugar es llegar al cielo, simplemente, con una tiza.

Jugar es algo así como la vida. Una expresión natural para conocerse y conocer el mundo. Jugando se pueden canalizar emociones, transformar experiencias, crear nuevas realidades.

Jugá y transformá tu mundo. Si no sabés como hacerlo, mirá a un chico  jugar.  ¡Pero no lo interrumpas! Al fin y al cabo, está transformando el mundo.

Porque jugando nuevos mundos son posibles.

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